Como bien dije en el diagnóstico de la asignatura, a
lo largo de este cuatrimestre quería llevar a cabo una iniciativa personal en
relación con el aprendizaje de la asignatura.
Esta iniciativa personal era contar mi experiencia
como voluntaria trabajando con niños con dificultades en la Asociación de
Síndrome de Down de Toledo, asociándola
con lo aprendido en la asignatura.
Mi experiencia como voluntaria con niños de síndrome
de down creo que ha sido y es una de las experiencias más gratificantes que he
sentido por ahora en mi vida.
El trabajo en sí era sencillo, dedicar una mañana a
la semana, casi siempre sábado, a enseñarles a nadar en la piscina. A pesar de
lo sencillo de la actividad y del poco tiempo que requería considero que ha
sido una de las experiencias de mi vida en las que más he podido aprender.
Durante este periodo no sólo aprendí sobre los
problemas de estos niños, de lo vulnerables que pueden llegar a ser etc; se
trató más bien de un aprendizaje más profundo en el que comprendí que muchas
veces nos centramos en pérdidas de tiempo sin darnos cuenta de lo que de verdad
importa.
Las familias de la asociación habían logrado
conciliar toda su vida de manera que todos sus miembros mostraban una unión y
colaboración dignos de admiración. Hermanos, abuelos, padres y demás familiares
se organizaban para así colaborar todos
y que los padres no se sintiesen sobrepasados por la sobrecarga de atención que
en algunas ocasiones requieren estos pequeños.
También aprendí en cuanto a la superación, a los
deseos de no dejarse vencer por un diagnóstico, sin olvidar las limitaciones
propias de este.
Finalmente también comprendí que una pequeña ayuda
puede resultar de lo más gratificante para uno mismo al ver que consigues
ayudarles a dar un pequeño paso más en su evolución, y a la vez de lo más agradecida
por los padres y los propios niños.
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