miércoles, 10 de abril de 2013

Inclusión e Integración ¿Qué opinión tienen los profesionales de la educación sobre ambos conceptos?


El camino hacia la educación inclusiva es uno de los retos que afrontan actualmente los sistemas educativos de gran parte del mundo.
En  este trabajo, además de ofrecer una revisión sobre dos conceptos que, en ocasiones se confunden y se asimilan el uno con el otro (integración e inclusión) se lleva a cabo un análisis de contenido sobre algunas de las opiniones que muestra el profesorado y los profesionales de la orientación sobre ambos términos.

En primer lugar, el artículo parte de una conceptualización para conseguir que el lector tenga claro los conceptos de integración e inclusión.
Para hablar del concepto de integración, el artículo se remonta a la década de los 60, periodo en el que se facilitó la paulatina concienciación de la sociedad acerca de la marginación que soportaban las personas que sufrían algún tipo de discapacidad.
 Además, para describir este término, se dan distintos puntos de vista de varios autores. Muñoz, Rué y Gómez (1993) consideran que la integración se corresponde con una visión asimilacionista que concibe al alumnado “diverso” como especialmente problemático. Este reduccionismo interpretativo del alumnado “diverso” conlleva una atención a la diversidad centrada en la provisión de apoyos y ayudas especiales para determinados alumnos que no permite avanzar hacia una educación respetuosa con la diversidad de todos los estudiantes.
Arnaiz (1996,2003) se muestra partidaria de un abandono progresivo del concepto de integración para ir hablando de inclusión, puesto que el término integración tiene la meta de integrar en la vida escolar y comunitaria a alguien que está siendo excluido, siempre centrándose en alumnado con algún tipo de discapacidad.
García Pastor (1997) también considera que es hora de dejar de hablar de integración, una trampa que perpetúa la segregación disfrazada, para hablar simplemente de educación.
El término de inclusión sin embargo, va más allá y se refiere a que todos los niños y niñas necesitan estar incluidos y participando en la vida educativa y social de las escuelas y en la sociedad en general. La atención en las escuelas inclusivas se centra en cómo construir un sistema que incluya y esté estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los/as alumnos/as.
La educación inclusiva se aborda a través de varias dimensiones o perspectivas. Echeíta (2006) nos habla de tres perspectivas:
-          La educación inclusiva como educación para todos/as: Todos/as los/as niños/as deberán ser tratados con respeto y se deberá asegurar la igualdad de oportunidades para poder aprender de forma conjunta. La educación inclusiva es una cuestión de derechos humanos y no se puede segregar a ninguna persona como consecuencia de su discapacidad o dificultad de aprendizaje, género o pertenencia a una minoría étnica.
-          La educación inclusiva como valor: El ideal de la educación inclusiva desde esta perspectiva sería el de un sistema en el que todos sus miembros, tanto los alumnos como adultos, se sintieran acogidos o miembros de pleno derecho, donde nadie, por aprender de una forma distinta o porque tuviera características singulares, se situara por encima o por debajo de los demás y donde todos estuvieran llamados a aprender lo máximo posible en relación a sus intereses, capacidades y motivaciones.
-          La educación inclusiva como participación: La inclusión sería el proceso de aumentar la participación de los alumnos en el currículum, en las comunidades escolares y en la cultura, a la vez que se reduce su exclusión en los mismos.

El artículo también nos habla de un estudio que se hizo a varios profesionales de la educación para saber que concepto tenían sobre la integración y la inclusión. La información fue recogida mediante entrevista individual y la pregunta clave que se formuló en relación a este tema fue que cómo definirían los conceptos de integración e inclusión.
La muestra estuvo constituida por un total de 12 informantes. Se contó con 6 psicopedagogos/as, 3 profesores/as de pedagogía terapéutica y compensatoria y 3 profesores de secundaria.
El análisis de las diferentes respuestas nos muestra tres aspectos fundamentales: en primer lugar el 16,6% indica que la inclusión y la integración son el mismo concepto; el 33.3% hablan de integración cuando realmente quieren referirse a inclusión, y hablan de inclusión, cuando realmente hacen referencia a la integración; el 8.3% define correctamente la integración pero no la inclusión; por último, el 41.6% sabe diferenciar claramente entre ambos conceptos.

De estos resultados, se pueden extraer concepciones sobre la inclusión que van muy ligadas o se centran en:
-          El emplazamiento de los alumnos en el contexto ordinario, que era también uno de los principios de la integración, como hemos visto más arriba.
-          La participación del alumnado en las culturas, currículo y comunidades.
-          La concepción de la diversidad más allá de las referencias a necesidades especiales o discapacidades.

Como conclusión tras la lectura de este artículo, pienso que día a días los centros tienen más en cuenta estos dos conceptos fundamentales. Además, gracias a la lectura del artículo se puede realizar una aproximación al concepto de inclusión, base fundamental para emprender acciones que hagan realidad una filosofía que resume muy bien uno de los docentes que formó parte de las entrevistas: “Todos juntos, todos iguales, todos diferentes”.

Moliner Miravet L. Moliner García O. Inclusión e Integración: ¿Qué opinión tienen los profesionales de la educación sobre ambos conceptos?. Departament d' Educació. Universitat Jaume I


No hay comentarios:

Publicar un comentario